Se trata de una costumbre que se remonta a la Edad Media y que en muchos sitios del Tiétar se denomina ‘calvotá’, mientras en otras ‘moragá’, por el morago del cerdo asado en la misma lumbre en la que se asan las castañas.

Una lumbre preparada con los ‘ajahugos’, que son las acículas u hojas del pino, recogidos en el monte del municipio y donde se asaron las castañass, uno de los productos más típicos de la zona, coincidiendo con la parte final de la recogida del fruto.